miércoles, 27 de junio de 2012

Comunidad Paropata


Paropata está ubicada a 25 kilómetros por camino de herradura del distrito de Combapata, provincia de Canchis. Los pobladores de Paropata son bilingües quechua-castellano. Sin embargo, el quechua es el idioma más utilizado en la interacción cotidiana, mientras que el castellano solo se emplea en la comunicación con visitantes que no hablan la lengua originaria. La escuela es el único lugar en el cual los niños y niñas hablan en castellano. La escuela primaria de Paropata, creada en 1971 mediante Resolución 1008-71, pertenece a la UGEL Canchis (región Cusco). Paropata además cuenta con un programa no escolarizado de educación inicial (Pronoei) y con un colegio con tres docentes. A partir del 2004 se hace uso del EIB.



–  Los docentes de primaria
La escuela de Paropata cuenta con dos docentes contratados, un varón y una mujer.Además de cumplir con la función de directora, la profesora enseña a los alumnos de cuarto a sexto grado, mientras que el profesor de aula se encarga de los primeros tres grados. Ambos docentes han cursado la especialidad de EIB en el IESP Túpac Amaru de Tinta y han seguido cursos de complementación para obtener el título de bachilleres en Educación.

–  La configuración del aula.
El profesor ha distribuido las mesas y sillas en varios grupos, en función del nivel de aprendizaje de los alumnos. Así, los niños de primer grado ocupan las dos mesas más cercanas a la pizarra, y los de segundo y tercer grado se ubican en distintas mesas en la parte central y posterior del salón. El docente ha ambientado el aula con diversos textos y dibujos, logrando un efecto acogedor y agradable. Toda la pared del fondo está cubierta con dibujos, así como con palabras, oraciones y cuentos en quechua. Una de las paredes laterales exhibe una lámina sobre el significado de las diferentes formas de las hojas de coca y un papelote con dibujos de personas de diferentes lugares del Perú con sus vestimentas típicas. En la pared se muestran, además, tres relatos cortos en castellano y un rol de trabajo en quechua. Encima de la pizarra, el docente ha colocado las letras iniciales de palabras en quechua con sus respetivos dibujos. Asimismo, ha colgado del techo siluetas de aves y animales de la zona, con sus respectivos nidos o maquetas de los lugares donde viven. Si bien las normas de convivencia están escritas en quechua, la mayoría repite enunciados que se pueden hallar en muchas escuelas del Perú. Una excepción es la norma referida al respeto por los mayores.


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